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Jorge Diciervo presenta en la Fundación Mundo Nuevo un conjunto de pinturas inéditas que comprenden los años 1997 a 2005. Como siempre, contemplar su pintura provoca un gran placer. Desde los años setenta, Diciervo propone formas que bordean las fronteras de una realidad imaginada. Puede ser abstracto porque no brinda referencias sobre el cuerpo humano y al mismo tiempo, puede ser surrealista por proponer una nueva humanidad; pero no sería extraño encontrar sus obras en una antología de la pintura figurativa, desconcertados los escribas por la increíble ductilidad de las formas. El cubo, la pirámide y la esfera, decía Jorge Luis Borges en Los Dones, acompañan al cuerpo para andar entre los hombres. Estos mismos objetos que pinta, se despegan del fondo a través de pasajes de claroscuros suaves, algunos se apilan unos sobre otros logrando un equilibrio vacilante, otros se extienden horizontalmente provocando el encuentro con una nueva caligrafía; pero también los círculos, las pirámides y las esferas pueden estallar como en un nuevo big-bang, para dispersarse por toda la superficie de la tela. Jorge Diciervo trabaja ampliando horizontes de comprensión. Pinta originales historias convirtiendo los objetos en personajes y alegorías circenses. Ellos expresan el enamoramiento mutuo entre la luz y el color, están dispuestos a vivir en un mundo propio y en el encuentro maravilloso con la poesía pintada. Cerró en Fundación Mundo Nuevo, Callao 1870, planta baja. |