Los curadores Fernando Farina y Elisabet Cabeza proponen, a través de esta cuidadosa selección de obras, una reflexión crítica sobre nuestra relación con el descanso y la contemplación. La mirada curatorial se convierte en una invitación a redescubrir espacios de penumbra y misterio que la sociedad contemporánea ha ido perdiendo. La exhibición se presenta como un llamado a resistir la lógica del rendimiento continuo, reivindica la pausa contemplación como acto necesario y revolucionario en tiempos de hiperconexión.